Como mujeres Dominicas celebramos nuestro llamado a alabar, bendecir y predicar. Acogemos la vida comunal moldeada bajo el consejo del evangelio de la castidad, la pobreza y la obediencia, la oración, los estudios y el ministerio.
Con el consejo descrito en dos palabras, “Ser valientes,” tres jóvenes Dominicas salieron de Nueva York: las Hermanas María Pia Backes, María Amanda Bednartz y María Salesia Fichtner para establecer una escuela para inmigrantes Alemanes en la pequeña parroquia de San Bonifacio en San Francisco, California en 1876.
La Fundación de California eventualmente se separó de la de Nueva York convirtiéndose en la Congregación de la Reina del Santo Rosario. Después del terremoto de 1906 en San Francisco, la Casa Madre se reubicó a la Misión San José, en Fremont California.
Nuestro ministerio creció abarcando el norte, centro y sur de California, así como Texas, Oregon y Arizona. Algunas hermanas de forma individual llevaron nuestro carisma a otras partes de Estados Unidos y nuevas misiones fueron establecidas en Alemania, México y Guatemala.