Como miembros de la Orden de Predicadores, las Hermanas Dominicas comparten el privilegiado mandato de predicar a Jesucristo por el mundo. Como mujeres del Evangelio cargadas de energía por el Espíritu, participamos en la misión redentora y profética de la Misión de Jesús.
Individualmente y en comunidad, vivimos y proclamamos su mensaje de transformación a la compasión, la verdad, la justicia y el amor. Cada una de nosotras es una parte vital de nuestra misión predicadora a través de las artes, la educación, trabajo pastoral, servicios sociales y de salud, así como ministerios Congregacionales y de oración.
La Palabra de Dios surge de la experiencia de Dios la cual llega en la vida contemplativa, la muerte y resurrección de Jesucristo. Estamos llamadas a compartir los frutos de nuestra contemplación de la Palabra y ponerla en práctica iniciando con nuestra propia vida en comunidad. Cada persona posee dones únicos otorgados porel Espíritu con gracias especiales para predicar por el bien de la humanidad y la construcción de la Iglesia.